"El Canto en el Desierto" por Visakha Dasi

El canto en el desierto Visakha Dasi
Caitanya Mahaprabhu y todos
los gurus de nuestra línea discipular han dicho que el sendero del bhakti y el
proceso del bhakti está lleno de felicidad; que es tan delicioso como el
néctar. ‘Anandambudhi-vardhanam...’ El maha-mantra hace crecer el ilimitado
océano de dicha en el corazón. Pratipadam purnamrtasvanadam... a cada paso
puedes saborear todo el néctar de prema.
Sin embargo, aunque hemos
recibido iniciación de Gurudeva y practicamos el canto y lo que podemos de las
reglas y regulaciones del bhakti, a veces no es fácil cantar. Nuestro canto no
sabe como un océano ilimitado de néctar. No sentimos que haya néctar a cada paso.
Caitanya Mahaprabhu dice: ‘Namnam akari bahudha nija sarva saktis...’, Oh,
harinama, tú eres muy extraordinario. Te has manifestado en este mundo como
ilimitados nombres de Krishna y en cada nombre has investido todas tus
potencias: sandini y hladini, sac-cid-ananda, tu belleza, tu amor, tus
lilas, tu forma, tus asociados, tu dhama sagrado, la relación conmigo... todo
está en tu nombre. En tu infinita misericordia has descendido a este mundo y te
has dado libremente sin imponer reglas ni regulaciones. Eres muy bondadoso,
pero yo soy tan caído que no tengo atracción ni apego hacia ti. En los devotos
ocurre eso. Cuanto más amor tienen, más humildad muestran. Cuando Srimati
Radhika ve una nube, piensa que esa nube ama tanto a Krishna que está allí para
protegerlo del calor, y cuando llueve, piensa que la lluvia son lágrimas de
amor. Y se lamenta porque Ella no posee esa clase de amor. Esos son también los
sentimientos de Caitanya Mahaprabhu. Cuando canta, Él dice con los ojos llenos
de lágrimas: “No poseo ningún apego por el nombre. Ningún amor por Krishna.”
Pero en el sadhaka ese
sentimiento es real: no hay ni apego ni amor por el nombre. Se trata del mismo
nombre lleno de amor, sentimientos y relación, pero no sabe como néctar. Es
importante saber el motivo de que ocurra esto, porque de otro modo podemos
pensar que el proceso no funciona o que no es para nosotros, y si pensamos así
nuestra fe se volverá débil y caeremos. ¿Por qué no siento un gusto por el
canto? Gurudeva dijo que esto ocurre a veces. Que el sendero del bhakti es como
un peregrinaje; como la búsqueda de un tesoro. Es el camino hacia nuestro
corazón. En lo más profundo de nuestro corazón está nuestro potencial para amar
a Radha y Krishna, pero aún no lo hemos descubierto. Gurudeva ha instalado el
istadeva del maha-mantra en nuestro corazón, y el proceso del sadhana es entrar
en ese reino y encontrar a esa persona, ese lugar.
Lo primero que hay que
hacer al emprender un camino es fijar una meta. Gudueva dijo: “En tu corazón
hay una montaña muy verde y muy hermosa. Aunque está lejos, como es muy grande
puede verse con facilidad. Esa montaña es el amor trascendental de Vrindavan, y
en ella moran Radha y Krishna con Sus asociados. Giriraja Govardana, Lalita,
Vishakha... todos están allí sirviendo a Radha y Krishna. Esa es tu meta.
Fíjate esa meta. Di: ‘Voy a ir a esa montaña’.“ De esa montaña proviene una
brisa dulce y suave: el hari-katha de tu Gurudeva. Sus palabras pueden hacer
surgir en nuestra vida una nueva y maravillosa realidad. Inspirado por el aroma
del hogar, el sadhaka comienza su viaje. La misericordia de Gurudeva hace que
surja en nuestro corazón el deseo de encontrar el origen de ese aroma, esa
belleza y ese amor.
En un comienzo pensamos que
la montaña está muy cerca y que vamos a llegar muy pronto. Y echamos a correr.
Creemos que se trata de una colina pequeña. Después de correr un tiempo miramos
hacia atrás y vemos que hemos dejado muy lejos nuestra vida anterior: nuestros
apegos, nuestra familia... Al principio estamos llenos de entusiasmo; hay gusto
y energía, y pensamos que la meta está ahí mismo. Ese entusiasmo es real, pero
como ocurre cuando queremos subir a cualquier montaña, primero está la falda de
la montaña y, a medida que subimos, y cuando creemos estar cerca de la cima,
nos damos cuenta de que de pronto hay una bajada, luego otra pequeña colina y
luego otra más... y entonces comprendemos que hay una distancia considerable
entre la meta y nosotros.
Para poder seguir avanzando
hacia esa meta vemos que en algunos momentos hay que bajar. Esto se manifiesta
en nuestro bhajana. Corremos llenos de entusiasmo y de pronto sentimos que
caemos hacia abajo y nos sentimos desanimados. Gurudeva dice: No te desanimes.
Si has fijado tu meta, a pesar de que creas que vas hacia atrás, aunque te
sientas mal, en realidad estás avanzando. El viaje espiritual es interno,
y por lo tanto es diferente para cada persona. Cada cual tiene un paisaje
distinto. Puede que pensemos que otros no tienen colinas y que su viaje es más
sencillo, pero lo cierto que es que no conocemos cuál es su paisaje. A veces
algunos corren sin obstáculos y de repente aparece un agujero enorme y caen en
él. No puedes juzgar tu progreso por el progreso de los demás, dice Gurudeva,
sino únicamente teniendo siempre frente a ti tu meta y moviéndote siempre en
esa dirección. Entonces todo cuanto ocurra servirá para tu avance.
A veces ocurre que has subido y bajado durante mucho
tiempo, incluso vidas, y de pronto te encuentras en un hermoso campo lleno de
flores y decides descansar allí. Ten mucho cuidado, dice Gurudeva. El
sentimiento de satisfacción significa que tu proceso se ha detenido. Tu meta no
es estar satisfecho ni encontrar un agradable equilibrio entre tu vida material
y tu vida espiritual. Puede que sea cómodo y agradable, pero si no estás
avanzando no estás en un buen lugar. Llega un punto en nuestra vida en que nos
sentimos satisfechos: canto 16 rondas, soy vegetariano, adoro a mi Takurji...
te sientes cómodo porque estás en el punto que alcanzaste en la vida anterior,
y por eso llegaste a él muy fácilmente. En el Bhagavad-gita se nos dice
que el avance espiritual nunca se pierde, de modo que en esta vida llegas muy
rápidamente a donde te encontrabas antes. No has tenido que hacer muchos
esfuerzos; estaba todo esperando. Eso significa que en esta vida estamos en el
punto desde el cual debemos hacer nuevos avances.
Ten cuidado; no te sientas
satisfecho. Gurudeva dice que si te sientes satisfecho es que no estás
progresando. No estás estirándote para alcanzar el hogar. Tiene que haber
esfuerzo. A veces es más fácil progresar cuando nos sentimos mal. Gurudeva
quiere que hagamos más siempre. Más y mejor. Cuando crees haber realizado un
gran servicio y se lo presentas a Gurudeva, él no te dará un momento de descanso.
“Muy bien, pero puedes hacer más”. No te da un momento de descanso para
que pienses en lo bien que hiciste tu servicio. Nos empuja siempre hacia
delante en nuestro sadhana y bhajana.
Gurudeva decía que cuando
caminas no puedes ver muy claramente lo que hay por delante. Por eso puede que
llegues de pronto a un lugar que jamás soñaste que podía existir. Un lugar
espantoso. Un enorme desierto, tan grande que ni siquiera puedes ver sus
límites. El desierto significa que no hay ningún sabor en el canto, ninguna
dulzura, ninguna realización, ningún sueño de Gurudeva. El desierto es el
lugar de entrenamiento para la perfección. Hay una cualificación imprescindible
para entrar en Vraja Vrindavan, y es que no debe existir ninguna motivación
egoísta. Haré hari-bhajana aunque no haya ningún sabor. No canto Hare Krishna
solo para sentir placer; esa no es la cualificación para el amor desinteresado.
Ser feliz es una consecuencia de amar, pero no el síntoma principal. Lo
principal es que tu dicha sea hacer la felicidad de tu amado, ya sea que tú
derives de ello felicidad o aflicción. “Puedes abrazarme o estar ausente.
Puedes abrazar a otras de lante de Mí y hacerlas felices a ellas y no a Mí. Tú
eres Mi Señor vida tras vida. Sin condiciones.” Esta es la cualificación para
entrar en Vrindavan. Y a veces esto hay que aprenderlo haciendo que desaparezca
de ti la dulzura y el sabor. Entonces aprendes que nuesto nistha en el sadhana
no depende de nada. Es incondicional, ya sea dulce o amargo. Adoraré los pies
de loto de hari-nama incondicionalmente.
Gurudeva dijo que el camino
hace fuerte a la persona. Una clase de fuerza se aprende subiendo la montaña,
otra clase de fuerza se adquiere bajando, y otra caminando derecho y
atravesando el desierto. La paciencia y la fe son músculos que se ejercitan al
caminar. Si dejamos el canto y el proceso cuando nos encontramos en un momento
difícil, moriremos. Si encontramos un desierto debemos cruzarlo sin detenernos.
No debemos dejar el canto y esperar a que llegue algo de agua. “Oh, harinama,
¿dónde estás? Ahora estoy cruzando un desierto. Me siento muy solo. Por favor,
protégeme. No permitas que te deje ni me desespere.” Esta determinación solo
surgirá en momentos de pruebas duras. Esta clase de fuerza aparece en los momentos
difíciles y de sequedad. Cuando la vida transcurre dulcemente y sin
dificultades, es fácil decir: Oh, Krishna, Te entrego mi vida y mi alma, pero
cuando atravesamos un desierto, ¿podemos decir con el mismo entusiasmo ‘Oh,
Krishna, soy tuyo’? Son pruebas. Igual que en el colegio hay exámenes para ver
lo que hemos aprendido y ver dónde fallamos, estas pruebas son muy beneficiosas
para nosotros.
Pero en el desierto hay
sobre todo unas grandes ventajas. Gurudeva dijo: “Cuando un discípulo tiene
buena asociación y escucha hari-katha, canta sus rondas y viene a Vrindavan, yo
me siento muy feliz con él, pero cuando no tiene ninguna asociación y su vida
es dura; cuando no hay gusto por el canto en su corazón pero él continúa con el
proceso del bhakti; cuando el canto le sabe como la arena del desierto pero él
sigue con fe y con paciencia, ¡oh! yo me introduzco en su corazón y no lo
abandono jamás. Me siento forzado a estar con ese discípulo.”
De modo que cuando surge la
adversidad, debemos pensar: “Esta es una oportunidad excelente. Si puedo tener
determinación en esta circunstancia difícil, atraeré el corazón de Gurudeva de
tal modo que no podrá abandonarme.” Ese sentimiento que surge en medio de una
condición miserable, dice Gurudeva, es como una flor muy dulce y suave que
florece en medio de un desierto árido y seco. Una flor hermosísima: la fe. Es
un sentimiento que crece en medio de rocas y arenas, pinchos y dificultades.
Esa flor solitaria que crece en mitad del desierto es más valiosa, más
atractiva y más poderosa que cientos de flores juntas en una pradera o lugar
fácil. Y Gurudeva ha venido a este mundo a buscar esa clase de flores. Las flores
del desierto se ven más y poseen una fragancia especial. Y Gurudeva se siente
muy atraído hacia ellas. Gurudeva dice que esto puede ocurrirnos en cualquier
momento. Cuando aparece este desierto en medio de la alegría, no es debido a
ningún aparadha, sino que es algo que Gurudeva y Krishna consideran que es de
ayuda para nuestra vida. En cualquiera que sea la condición en la que te
encuentres, ten siempre presente tu meta: el servicio de Radha y Krishna.
Avanza siempre sin detenerte y haz todo por el amor de Radha y Krishna. Haré
esto por el amor de Radha y Krishna, dejaré esto otro por el amor de Radha y
Krishna... No tengas muchas metas, porque entonces tus esfuerzos serán débiles.
Mantén la vista fija en el objetivo.
Y ocurra lo que ocurra, no dejes nunca tu canto.
Caitanya Mahaprabhu dijo: “Todo Tu sakti está aquí. Tu afecto, Tu amor, Tu
potencia, Tus lilas... En todos Tus nombres.” Dependiendo de cuál sea mi
relación con Krishna, Sus nombres me atraerán de una manera o de otra. Mukunda,
Govinda, Yasoda-nandana... Cuando las gopis dicen ‘Yasoda-nandana’ están
recordándole a Krishna: “Tu madre Te busca, y si no regresas pronto Te verás en
un aprieto...” Y aunque los nombres de Krishna son ilimitados y supremamente
poderosos, Caitanya Mahaprabhu recogió la esencia de todos ellos, su belleza y
sus pasatiempos en el maha-mantra. Y Gurudeva nos ha dado ese mismo
maha-mantra para que nos acompañe en nuestro viaje. Si nos refugiamos
constantemente en este compañero y mantenemos nuestra vista fija en la meta,
nuestro avance está garantizado, tanto si lo sentimos como si no. Cuando
sintamos que no hay progreso debemos pensar que estamos avanzando más, porque
estamos persistiento en nuestro intento. No te sientas satisfecho ni tampoco
desesperado. Tan solo avanza. Gurudeva nos ha dado un compañero constante, el
Hare Krishna maha-mantra, que es nuestro amigo, nuestro refugio y nuestro guía.
(Transcripción y traducción: Vrindavanesvari dasi)