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20 jun. 2013

7º Capítulo del libro "Srila Gurudeva El Tesoro Supremo Vol. II": Srila Gurudeva y Srila Bhaktivedanta Svami Maharaja, un relato de Srila Gurudeva








Śrīla Gurudeva y Śrīla Bhaktivedānta

Svāmī Mahārāja:

Un relato de Śrīla Gurudeva



Del libro Mi śikṣā-guru y priya-bandhu: Recuerdos de Śrī Śrīmad A.C. Bhaktivedānta Svāmī Prabhupāda, compilado a partir de selectas entrevistas, conferencias y escritos de Śrī Śrīmad Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja, Publicaciones Gauḍīya Vedānta.


Nuestro primer encuentro

En 1947, yo estaba en Calcuta como el sirviente personal de mi Gurudeva. Un día hubo una gran asamblea en la que muchos Vaiṣṇavas estaban presentes. Durante la conferencia dictada por Gurudeva, un devoto gṛhastha entró por la puerta trasera. Al verlo, Gurudeva dejó de hablar para pedirme que lo trajera al frente. Muy humildemente, ese devoto dudó en venir, pero mi Gurudeva le ordenó que caminara hasta el frente.

Gurudeva mostró un gran respeto hacia él e insistió en que se sentara a su lado sobre la plataforma. Miré hacia arriba a Gurudeva, y me pregunté en silencio, “¿Quién es este devoto…?” Era muy raro que él hiciera esto con otros. Luego, él me dijo, “Este es Abhaya Caraṇāravinda Babu, mi querido hermano espiritual. Él es un discípulo especial de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Prabhupāda. Es muy humilde y calificado. Debes tenerle consideración, oír cuidadosamente de él y servirlo”.

Para entonces, yo solía preparar el desayuno, el almuerzo y otras comidas para Abhaya Caraṇāravinda Prabhu y los otros Vaiṣṇavas mayores. También les lavaba la ropa y hacer tareas de limpieza para ellos. Él solía observarme, y estaba muy complacido conmigo. Él estaba feliz de ver mi servicio a mi Gurudeva y comenzó a hacerme preguntas sobre mí, como de dónde venía o cómo y dónde me había unido al Māṭha. Solíamos conversar, y él estaba muy satisfecho con mis respuestas. Por mi parte, yo me sentía muy impresionado y atraído por él. Así es como comencé mi servicio a él en mi corazón y mediante mi trabajo.

Ahora pienso cuán afortunado fui de haberlo conocido tanto tiempo atrás y de haberlo servido. Tan grande era afecto mutuo que nos unía que no puedo explicar lo suficientemente bien lo que hay en mi corazón. Él me escribió en una de sus cartas que, desde el momento que me vio, hubo una conexión afectiva entre ambos y que compartíamos una relación basada en el amor espontáneo. Él escribió, además, que así como su Śrīla Prabhupāda le tenía mucha fe y un gran afecto desde el principio, el sentía amor por mí y me deseaba lo mejor.     

Él era un gran orador, y sus clases eran muy influyentes. En sus discursos sobre el Śrīmad-Bhāgavatam, el primero daba el significado palabra por palabra, para luego dar explicaciones muy elaboradas; y todo lo que hablaba era hermoso. En esos días, había muchos discípulos mayores de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Prabhupāda, como Śrīla Śrīdhara Mahārāja, Śrīla Tīrtha Mahārāja, Śrīla Śrauti Mahārāja, Śrīla Nemi Mahārāja, Śrīla Yāyāvara Mahārāja, Śrīla Auḍulomi Mahārāja, Śrīla Vaikhānasa Mahārāja, Śrīla Purī Mahārāja, Śrīla Giri Mahārāja and Śrīla Mādhava Mahārāja. Todos ellos eran como tigres, osados y poderosos, y muy versados en el siddhānta. Ellos solían venir a visitar a Gurudeva, y yo tuve la oportunidad de servirlos. Aunque Abhaya Caraṇāravinda Prabhu era un gṛhastha que vivía fuera de cualquier māṭha, era considerado por todos como un devoto extremadamente calificado. Él era muy osado y nunca hizo concesiones con nadie en lo que respecta al siddhānta establecido, nunca, y derrotaba y convencía a todos a través de su prédica.

Para entonces, se lo veía con frecuencia asociado con sus hermanos espirituales y cultivaba profundas amistades en todos los templos donde se reunían —en Calcuta, Navadvīpa, Chinchura y Delhi. El solía reunirse con sus hermanos espirituales y, por su condición de gṛhastha, mostraba mucho respeto por ellos. A la vez, todos los sannyāsīs y los brahmacārīs mayores le tenían una gran consideración porque era un gran erudito y un predicador valiente y poderoso, por todos conocido como abhaya —sin temor.


Sevā editorial

Nuestras revistas, Gauḍīya Patrikā y Bhāgavata Patrikā, comenzaron en 1953. Gurudeva le pidió a Abhaya Caraṇāravinda Prabhu, “Quiero establecer publicaciones en bengalí y en otros idiomas, y me gustaría que usted especialmente escribiera artículos para ellas”. Anteriormente, él ya había escrito para el The Harmonist, y seguía escribiendo maravillosos ensayos, sus significados al Gītā, etc. Él desafió a todos los que se oponían al bhakti puro, especialmente la ‘Misión Mūrgī.’ Así llamaba él a la Misión Rāmakṛṣṇa —la Misión Mūrgī— porque sus miembros comían pollo (mūrgī). De hecho, ellos comen además carne, huevos y otras cosas abominables.

Tanto la Misión Rāmakṛṣṇa como la de Vivekānanda eran prominentes por esos días. Ellos gozaban de gran renombre entre el público en general, quien pensaba, “Oh, ellos son devotos tan elevados. En toda la India, solo ellos están siguiendo los Vedas. La misión Gauḍīya y otros no son Védicos”. Abhaya Caraṇāravinda Prabhu escribió un artículo en dos partes sobre los mūrgīs. Él finalizó la primera parte, y cuando se publicó la segunda, todos estaban convencidos y asombrados, menos los mūrgīs. Muchos le pidieron que siguiera escribiendo artículos como estos, los cuales abogaban por una reforma de las instituciones religiosas.

En aquellos días, el presidente de la India era el Dr. Radhakrishnan, quien era muy erudito, con un nivel de inglés muy académico y mundialmente famoso como un māyāvādī. Él había escrito un artículo diciendo que el alma en el cuerpo de Kṛṣṇa era Dios, pero que el cuerpo de Kṛṣṇa no lo era. Él dijo que, tal como en el caso de nuestro cuerpo y nuestra alma, había una diferencia también entre el cuerpo y el alma de Kṛṣṇa. Guru Mahārāja no estaba aquí entonces, pero Abhaya Caraṇāravinda Prabhu sí, y escribió un artículo muy bueno en respuesta. Citando muchos ejemplos de las śāstras, le respondió al presidente:

“Quienes hablan así son bribones. En Kṛṣṇa, no hay diferencia entre deha y dehī, el cuerpo y su poseedor. Todas Sus cualidades, pasatiempos y nombres son trascendentales. Si uno no tiene un guru puro y auto-realizado, no puede entender esta idea. Usted no tiene guru; usted está leyendo las śāstras usted mismo. Así como Gautama Buddha se volvió un śūnyavādī, usted está en la misma situación. En algún momento, en el sur de la India, usted se encontró con las enseñanzas del renombrado Śaṅkarācārya, pero usted no ha leído a Śrī Rāmānuja, Śrī Mādhvācārya, Śrī Caitanya Mahāprabhu y Śrīla Jīva Gosvāmī; tampoco jamás ha leído a Baladeva Vidyābhūṣaṇa. Usted debería tratar de entender qué es acintya-bedhābedha. No sea sectario. Usted es una autoridad en la India, el presidente, pero no una autoridad en religión. Usted deberá aprender algo de nosotros”.


Śrīla Bhaktivedānta Vāmana Mahārāja designó a Śrīpāda Abhaya Caraṇāravinda Prabhu editor en jefe de la Gauḍīya Patrikā en bengalí, y yo estaban en el cuerpo editorial de la Bhāgavata Patrikā en hindi. Normalmente él escribía sus artículos en bengalí y, cuando ocasionalmente escribía en hindi, yo los editaba y luego publicaba. Esto era así porque su lengua natal no era hindi. Mayormente, él escribía artículos para la Gauḍīya Patrikā en bengalí. Posteriormente, yo traducía sus artículos al hindi y los incluía en la Bhāgavata Patrikā.

Todo esto era antes del tiempo de las grabadoras a cinta, y Prabhu era un experto en estenografía. Durante las conferencias de mi Gurudeva y de otros Vaiṣṇavas mayores, él se valía de la taquigrafía para registrar esas charlas en sus cuadernos de notas. Sus transcripciones precisas eran usadas también para artículos en la revista Gauḍīya Patrikā. Abhaya Caraṇāravinda Prabhu continuó escribiendo ocasionalmente para nuestras revistas por muchos años, y algunos de esas ediciones originales todavía se preservan en nuestro māṭha.




Residiendo en el Śrī Keśavajī Gauḍīya Māṭha

Mi Gurudeva y yo estábamos presentes el día que Abhaya Caraṇāravinda Prabhu volvió al Keśavajī Gauḍīya Māṭha en 1955. Lo abrazamos y él nos abrazó.
Antes de su regreso, él había tenido éxito con su negocio farmacéutico en Allahābāda, llamado Prayāga Pharmacy, el cual era muy famoso. Muchas personalidades importantes de la India, inclusive la familia del Primer Ministro, eran clientes de su negocio. Sin embargo, tiempo después, tuvo que venderlo. Entonces, viajó a todas las ciudades importantes del norte de la India, tales como Delhi, Kānpura, Lucknow, Āgrā, Jhansi, Mathurā y otras ciudades para vender las medicinas que él había elaborado a partir de fórmulas propias. Kuñja-vihārī Prabhu, un discípulo mayor en el Māṭha, tenía mucha devoción por él durante este tiempo. Él ayudaba a transportar sus maletas y también le servía prasādam mientras trabajaba.

Después de un tiempo, este negocio también se terminó, y Abhaya Caraṇāravinda Prabhu abandonó la vida de casado y todas sus posesiones en Calcuta. Nuevamente regresó al Mathurā, pero esta vez sin sus pertenencias. Trajo una fórmula médica para el tratamiento de eccemas que distribuyó entre los comerciantes, tienda por tienda, pero las ventas no fueron bien. Él estaba viviendo en un cuarto que había rentado próximo al Yamunā, en Hooli Wali Gully, cerca del Bengali-ghāta. Él había permanecido allí por tres o cuatro días cuando fui a verlo. “Prabhu, ¿por qué está quedándose aquí?”, le pregunté. Él era muy humilde y no quería molestarnos; así que, por la fuerza tomé su equipaje y le dije, “No permitiré que vaya a ninguna otra parte. Nosotros estamos aquí. Somos sus hijos. Usted es un hermano espiritual de nuestro Gurudeva y nos es muy querido. Queremos cuidarlo. No permitiré que usted se quede aquí, separado de nosotros”. Llevé a los brahmacārīs Kuñja-vihārī Prabhu, Śeṣaśāyī Prabhu y algunos otros y tomamos los pocos utensilios que poseía y lo trajimos a vivir en el Māṭha.

Yo le pedí, “Por favor, quédese aquí con nosotros predicando el Bhagavad-gītā, escribiendo, etc. Sé que nadie lo está asistiendo, por lo que quiero servirlo personalmente. Por favor, quédese aquí para siempre. No queremos que se vaya jamás”. Él se sintió muy complacido. Le di un cuarto adyacente al mío. Su cuarto estaba ubicado allí (señalando a una habitación puerta de por medio con la cocina) y la mía estaba aquí. Solo había dos cuartos entonces, el suyo y el mío. Todavía no existía la cúpula del mandīra en nuestro Keśavajī Gauḍīya Māṭha.

Teníamos pocas facilidades para ofrecerle porque no había nada en el Māṭha. Solo había un baño, pero aun así podíamos lograr fácilmente todo lo que pretendíamos. Para entonces, él no tenía nada que mostrarles a otros, “Esto es mío”. Solo poseía su cuerpo y su ātmā —ni una paisā. Solo tenía unas copias de su revista Back To Godhead, su Gītā, y tres o cuatro volúmenes de un Śrīmad-Bhāgavatam en bengalí. No tenía ropa de cama ni cajas extra con pertenencias personales.

Le dimos una habitación pequeña y muchos libros grandes. Śrīpāda Nṛsiṁha Mahārāja (uno de sus hermanos espirituales) y yo le regalamos algunos libros en sánscrito y en bengalí. Allí comenzó a escribir muchas traducciones al inglés y artículos. Día y noche permanecía en su habitación abocado a esto y también cantaba mucho harināma, además de cantar hermoso bhajanas. No sabíamos cuándo o si descansaba. Solo dormía un poco por las mañanas porque durante por las noches el permanecía despierto al igual que por el resto del día. Él estaba tan complacido con este arreglo de permanecer con nosotros, y nuestro Guru Mahārāja también lo estaba cuando se le informó al respecto.

A veces yo bromeaba con él, “¡Oh, usted puede tratar de ser responsable por sus hijos y esposa; pero al final, ellos lo están rechazando!” Uno de sus hijos no era muy favorable y otro era algo favorable pero no quería servirlo. Y solía decirle, “Prabhu, ¿por qué no acepta más servicio de nosotros? Usted no debería volver con ellos. Yo mendigaré de puerta en puerta y me encargaré de conseguirle arroz y otros ítems”.

Cuando Prabhu vino a Mathurā por primera vez para quedarse con nosotros, tenía una dolencia que toleraba silenciosa y humildemente. Ya que él era un experto en medicinas, usaba curas ayurvédicas u homeopáticas cuando era necesario y evitaba los tratamientos alopáticos. Yo era muy afortunado porque él me confiaba, “Yo no tengo fe en los doctores. Si exigen que me opere, podría morir…” Yo le dije que no podía morirse, que tenía un sevā muy importante por hacer. Él estuvo de acuerdo y dijo que estaba completamente determinado a cumplir el deseo de su Gurudeva de predicar por todo el mundo. Le dije que conocía un doctor fidedigno en Mathurā que había curado a otros. Él me dejó que lo llevara, y me quedé a su lado durante toda la operación. Yo dudaba en mencionar estos detalles porque puede sonar como que lo estaba ayudando. De hecho, yo sé que él me estaba dando su misericordia al permitirme que le prestara servicio íntimo.

Acostumbrábamos visitarnos en nuestros cuartos y a bromear sobre ciertos tópicos. A él le gustaba bromear, y cuando reía era muy dulce. Él bromeaba de una manera especialmente deliciosa, con una sonrisa levemente juguetona. Solíamos tener discusiones filosóficas sobre tópicos como el Prahlāda-caritra y el décimo canto del Śrīmad-Bhāgavatam. Leíamos juntos muchas escrituras, y solíamos tener discusiones muy profundas sobre los temas sobre los que él escribía en la revista Gauḍīya Patrikā. A veces, teníamos discusiones con uno, dos, tres o cinco discípulos de mi Gurudeva en mi habitación. Había otros grandes oficiales y personas importantes que venían a oírlo hablar. Ellos decían, “Abhaya Caraṇa Bābu es un devoto tan erudito y avanzado”. Todos lo glorificaban. Prabhu tenía mucho entusiasmo por cocinar y siempre decía que todos los Gauḍīya Vaiṣṇavas deberían ser expertos en el arte de cocinar para Kṛṣṇa.   

Durante los muchos meses que el permaneció en el Keśavajī Gauḍīya Māṭha, ambos juntos ejecutábamos sandhyā-ārati todas las noches. Él tocaba la mṛdaṅga muy expertamente mientras yo tocaba los kartālas y cantaba. A él le gustaba mucho como yo cantaba y siempre me pedía que liderara el kīrtana. Alguien alguna vez me preguntó, “¿Por qué Prabhu no canta también? Él también tiene una hermosa voz”. Yo le respondí, “Sí, ciertamente sí, pero hay veces en las que él no canta porque está experimentando sentimientos devocionales intensos y sollozando en consecuencia”. Yo he notado esto inclusive en algunas de sus grabaciones.




Su aceptación de sannyāsa

Él había sido el gerente de Bengala Chemicals y era tan experto que había llevado adelante otra compañía. Él había venido a Allahābāda y estuvo a la cabeza de un gran negocio médico, pero con el correr del tiempo también tuvo dificultades. Tiempo después se ocupó en otros negocios de menor importancia, pero Kṛṣṇa no le permitió seguir. Finalmente, se vino aquí.

Una vez mientras hablábamos en 1959, sentados uno al lado de otro, Prabhu me dijo, “Cuando vi a Śrīla Prabhupāda por primera vez y cuando me dio iniciación, me dijo que debía predicar en inglés en los países occidentales. Él me dijo lo mismo hace más de veinte años en Calcuta”. Él prosiguió, “Aquello a lo que temía se me ha venido encima, y ahora veo que no puedo triunfar en los negocios”. Yo le respondí, “Ya no siga intentando. Usted no es el tipo de persona para hacer nada en relación con asuntos mundanos. Kṛṣṇa y su Gurudeva quieren que usted predique en los países occidentales. Usted tiene un trabajo muy importante por realizar, y está tan calificado”. Nos reímos juntos sobre esto de un modo amistoso.

Guru Mahārāja y Abhaya Caraṇāravinda Prabhu eran amigos íntimos, ellos habían vivido y servido juntos. Ambos eran gigantes intelectuales y grandes eruditos pertenecientes a familias de clase alta. Por lo tanto, lo alenté a tomar sannyāsa de nuestro Gurudeva y a que luego fuera a predicar a los países occidentales. Cuando mi Gurudeva llegó de Navadvīpa, le dije, “Abhaya Caraṇāravinda Prabhu es su amigo, y lo obedecerá porque usted es mayor”. Gurudeva era un sannyāsī y Prabhu estaba en gṛhastha-veṣa (el atuendo de un jefe de familia).

Anteriormente, yo le había escrito a Gurudeva que Pūjyapāda Abhaya Caraṇāravinda Prabhu se estaba quedando con nosotros, a lo que él respondió, “Él es mi amigo íntimo. Trátenlo con mucho respeto y denle todas las facilidades”. Yo lo conocía desde 1947 y pude realizar cuán avanzado él era. Pūjyapāda Śrīla Śrīdhara Mahārāja, Śrīla Śrauti Mahārāja y Guru Mahārāja lo trataban con mucho respecto, aun cuando él era un jefe de familia.

Por lo tanto, yo le pedí a Gurudeva que lo presionara un poco para que tomara sannyāsa. Entonces, Gurudeva lo llamó y le dijo, “Nārāyaṇa Mahārāja y los otros muchachos andan diciendo que usted debería tomar sannyāsa. Yo apoyo esta idea. No dude en aceptar la orden de renuncia. Usted está muy calificado. Por favor, tome sannyāsa ahora. Va a ser de un gran beneficio”.

Así, Abhaya Caraṇāravinda Prabhu estuvo de acuerdo en aceptar sannyāsa, y la ceremonia se llevó a cabo el día siguiente. Ese día era el día auspicioso de Viśvarūpa-mahotsava. Prabhu me pregunto, “¿Cómo me preparo?” A lo que yo respondí, “No se preocupe. Yo me encargaré de todo”. Así, preparé el bāhira-veṣa (sannyāsa-dhotī), el uttarīya (tela para la parte superior) y la dāṇḍa con mis propias manos. Le enseñé cómo usarlos y a continuación ejecuté el yajña. Akiñcanā Kṛṣṇadāsa Bābājī Mahārāja, Śeṣaśāyī Brahmacārī, Kuñja-vihārī Brahmacārī, Pārijātaka Mahārāja y muchos otros estaban presentes. Ahora, la mayoría de estos devotos han partido.

Sanātana Prabhu tomó sannyāsa con él y se volvió Bhaktivedānta Muni Mahārāja. Él tenía noventa años y le había dicho a Abhaya Caraṇāravinda Prabhu, “Si tú aceptas tomar sannyāsa, yo también lo haré”. Él ya no está entre nosotros, pues se ha unido al servicio eterno de Kṛṣṇa.

Yo recité los yajña-mantras y llevé a cabo la ceremonia. Akiñcanā Kṛṣṇadāsa Bābājī Mahārāja, un amigo íntimo y muy querido de Prabhu, cantó Hare Kṛṣṇa continuamente desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde de una manera muy dulce y profunda. Luego, mi Gurudeva le dio el sannyāsa-mantra y el nombre ‘Svāmī’, el cual es uno de los nombres fidedignos para sannyāsa y que significa ‘controlador’ y ‘amo’. El título ‘Bhaktivedānta’ ya le había sido otorgado en Calcuta por uno de sus hermanos espirituales, y ‘Mahārāja’ es un título formal para quienes están en la orden de renuncia. Este nombre ‘Svāmī’ fue muy apropiado porque Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja se volvió posteriormente el controlador de los corazones de muchas, muchas jīvas, debido a su fortaleza y fidelidad a su Gurudeva. Por este motivo, lo llamábamos afectuosamente ‘Svāmījī’, no como algo casual sino como una muestra de gran respeto.

Después de la ceremonia, Gurudeva le pidió a Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja que hablara. Él habló en inglés a pesar de que casi todos los presentes no podían entenderlo. Él explicó que justo en ese momento, recordó las instrucciones específicas de su Gurudeva de predicar en el idioma inglés. Él dijo, “Me siento afortunado de aceptar sannyāsa de mi hermano espiritual, Śrīla Bhakti Prajñāna Keśava Gosvāmī Mahārāja, a quien conozco desde hace mucho tiempo y quien es mi amigo cercano. Él es un discípulo fidedigno de nuestro Jagad-guru Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura Prabhupāda. Muy bondadosamente, él me ha dado esta orden de sannyāsa; Śrīla Nārāyaṇa Mahārāja y Śrīla Muni Mahārāja también me han inspirado a hacer esto. La orden de sannyāsa significa predicar la misión de Śrī Caitanya Mahāprabhu y la misión de Gurudeva por todas partes. Mi Gurudeva me instruyó predicar en inglés en los países occidentales y es por eso que estoy escribiendo artículos y libros en inglés. Les oro a Kṛṣṇa, a Gurudeva y a todos los Vaiṣṇavas que me den la fuerza para predicar esta misión en todo el mundo”.

Algunos extractos de este discurso y una descripción de la ceremonia han sido publicados en nuestra Bhāgavata Patrikā. La foto muy conocida de nuestro Gurudeva sentado entre Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja y Śrīla Bhaktivedānta Muni Mahārāja fue tomada ese día. Kuñja-vihārī Brahmacārī había sido un devoto acaudalado y había ayudado financieramente a construir nuestro Māṭha. Con mucho placer, él donó las cinco paisās que tenía guardadas para pagarle al fotógrafo. Así, hoy en día, todos podemos honrar este retrato de sannyāsa.

Fue un privilegio especial para nosotros asistir a Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja en tomar sannyāsa. Por los tres días que siguieron a la ceremonia, Kṛṣṇadāsa Bābājī Mahārāja se quedó junto con él en su cuarto. Ellos eran amigos especialmente íntimos y confidenciales. Después de esto, Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja partió hacia Āgrā para predicar en un programa que él mismo había arreglado. Él siempre estaba yendo y viniendo ocupado en guru-sevā. Mantuvimos su cuarto reservado para él por muchos años, y durante ese tiempo escribió algunos de sus libros, como el Viaje Fácil A Otros Planetas. Sus tres volúmenes del Śrīmad-Bhāgavatam no se habían impreso todavía; así que, él continuaba escribiendo y trabajando en su edición. Luego, los manuscritos fueron llevados a la imprenta en Delhi y gradualmente fueron impresos. Él estaba escribiendo también Back To Godhead y otros títulos. Ya había completado algunas traducciones en Calcuta y Allahābāda, pero aquí podía concentrarse fácilmente, por lo que pudo llevar tanto a cabo.

Algunas personas consideran que tomar sannyāsa no es muy valioso o de mucha importancia, pero de hecho sí lo es. Pienso que si Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja no hubiese aceptado sannyāsa, probablemente no habría logrado lo que logró en los países occidentales. Śrīla Svāmī Mahārāja mismo explica en sus libros que aceptar la orden de renuncia es favorable para la prédica. En la India, todos honran a los sannyāsīs. En sannyāsa, uno renuncia a algo, pero gana todo. Como se explica en el Śrīmad-Bhāgavatam: mukunda sevana-vrata. Un sannyāsī piensa, “Solo amo a Kṛṣṇa y a Śrīmatī Rādhārāṇī. No conozco nada más”. El sannyāsa-mantra es de gran ayuda para obtener el kṛṣṇa-prema que Śrīla Rūpa Gosvāmī, Śrīla Raghunātha dāsa Gosvāmī y todos los otros Gosvāmīs han tratado de darnos y es superior a cualquier otro logro. Śrī Caitanya Mahāprabhu vino a dar este tipo de kṛṣṇa-prema y, por lo tanto, la aceptación de sannyāsa es muy importante. No piensen que es una cuestión menor.



En el Śrī Rādhā-Dāmodara Mandīra

Śrīla Svāmī Mahārāja y yo éramos hermanos espirituales en lo referente a sannyāsa. Yo tomé sannyāsa antes que él en 1954, y él 1959. Sin embargo, siempre lo consideré mi superior y comportamiento con él fue como mi śikṣā-guru, aunque Śrīla Svāmī Mahārāja nunca me trató como a un discípulo. Más bien, siempre me aceptó como un amigo querido. Él me hacía sentar en el mismo asiento que él mientras cantábamos japa, hacíamos kīrtana, y a veces hacíamos capātīs juntos. Él extendía la masa, yo los ponía sobre el fuego y después los ofrecíamos.

Nos sentábamos sobre la misma cama también. En cierta ocasión, vine a visitarlo y le di mi cādara porque él no tenía ninguno para poner sobre su cama. Solo tenía una tela harapienta allí. Las paredes se caían, pero él estaba tan absorto en su bhajana y sevā que nada de eso le importaba. Él ejecutó tāpasya y sādhana en ese kuṭīra, en ese tīrtha sagrado. Me considero afortunado de haber recibido su asociación allí.

Durante esos años en Rādhā-Dāmodara, él estaba abocado por completo a escribir sus traducciones y significados al Śrīmad-Bhāgavatam. Cuando lo visitaba, trataba de ofrecerle ayuda. En esos días, yo estaba editando el Patrikā, tarea que me dejaba poco tiempo. Aun así, solíamos asociarnos en su pequeño bhajana-kuṭīra. A veces, tomábamos prasāda junto con los Gosvāmīs del templo de Rādhā-Dāmodara y también hacíamos juntos el parikramā de Rādhā-Dāmodara, caminando y ofreciendo respetos a los samādhis de Śrīla Jīva Gosvāmī, Śrīla Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī y especialmente Śrīla Rūpa Gosvāmī.



Preparación y partida hacia América

Śrīla Svāmī Mahārāja pasó un tiempo considerable en Delhi antes de partir hacia América, pues era allí donde estaba imprimiendo y distribuyendo sus libros. Él llegó a publicar tres volúmenes del Śrīmad-Bhāgavatam allí. Yo viajé a Delhi varias veces para estar con él y me alojaba en sus cuartos en el templo de Rādhā-Kṛṣṇa de Chippiwada.

Él predicó vigorosamente en Delhi; adonde quiera que él fuese, le predicaba al público. Él les hablaba sobre Rādhā-Kṛṣṇa y la misión de Caitanya Mahāprabhu a todos con quienes se encontraba, y solía ocuparme a su lado en su labor de prédica. Tiempo después, ya desde América, me escribía y me alentaba a continuar predicándoles a las personas que él había cultivado. 

Cuando Śrīla Svāmī Mahārāja se estaba yendo a América, me contó todo sobre sus planes de viaje. Me dijo cómo en Bombay le habían dado un pasaje para viajar a través del Océano Atlántico hasta Boston en un buque de carga, y describió su ruta y su arribo. Él tenía gran fe y una cuidadosa estrategia de prédica. Su meta era establecer institutos Vaiṣṇavas y residencias. Mostrando gran confianza en el santo nombre, decía que incluso si al principio los nuevos estudiantes sentían que debían comer carne o beber alcohol, él haría lo que fuese necesario para iniciar su bhakti. Me pidió que lo acompañara, pero le imploré que no podía ir sin el permiso de mi Gurudeva, quien me había ordenado que administrara el Māṭha en Mathurā.

Un día me dijo, “La hora ha llegado, y estoy partiendo”. Él estaba saliendo para el Puerto de Calcuta e iba visitar Māyāpura también. Vine para despedirme y tomé el polvo de sus pies y lo puse sobre mi cabeza. Antes de partir, me pidió que mantuviese correspondencia regular con él, lo cual hice. En los años venideros, nos escribiríamos muchas cartas. Algunas de esas cartas, han sido impresas en el panfleto Cartas de Śrīla Prabhupāda desde América. Desgraciadamente, la mayoría de las cartas que me escribió fueron prestadas a quienes en ISKCON estaban a cargo de publicar la biografía de Śrīla Svāmī Mahārāja. Esas cartas no han sido devueltas todavía.

Tiempo después, me escribió para que le enviase sus libros que estaban en su cuarto en Mathurā, donde muchos de sus gruesos volúmenes estaban guardados en su gabinete. Los libros estaban cubiertos de polvo, y me llevó un día entero limpiarlos y empacarlos en varias cajas. Luego despaché todos los libros por cargo a Nueva York. Cuando visité sus habitaciones en el templo de Los Ángeles in 1996, me conmovió ver que varios de esos mismos libros estaban todavía allí sobre los estantes. Yo traté fielmente de llevar a cabo todos los servicios que me pedía.



Regreso a India

Cuando regresó a India en 1967, me encontré con él y con su discípulo Kīrtanānanda dāsa en el aeropuerto de Delhi, tal como me lo había instruido en su telegrama. Cuando nos encontramos, me contó muchas cosas y detalles sobre su prédica en América y cuán milagrosos eran los resultados. Humildemente, él sentía que todo eso era la misericordia de su Gurudeva y el deseo de Śrī Caitanya Mahāprabhu y Sus asociados. Me dijo algo muy especial —cómo él había cantado el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa por primera vez en Tompkins Square Park en la ciudad de Nueva York. Cantando por varias horas, mantuvo sus ojos cerrados, oyendo profundamente y completamente dependiente de esa misericordia.

Permanecimos juntos en Delhi por siete días en el templo de Rādhā-Kṛṣṇa de Chippiwada. Debido a que Śrīla Svāmī Mahārāja a veces se sentía enfermo, me enviaba a mí junto con Kīrtanānanda a representarlo en sus programas de prédica. Siempre nos alentó a predicar vigorosamente. Quería que todos viesen a sus Vaiṣṇavas occidentales, por lo que nos llevó a cantar y a predicarle a la gente que él conocía en Delhi.

Después de algunas semanas, otro de los discípulos de Śrīla Svāmī Mahārāja, Acyutānanda dāsa, vino a quedarse en Vṛndāvana. Debido a que estos dos muchachos eran discípulos de Śrīla Svāmī Mahārāja, me senté con ellos y honré el mahā-prasāda que ellos habían preparado. Ninguno de los Gosvāmīs de casta ni la mayoría de los hermanos espirituales de Śrīla Svāmī Mahārāja jamás habrían aceptado el prasāda ni el agua que Kīrtanānanda o Acyutānanda les hubiesen ofrecido. La razón de esto es que esos discípulos eran occidentales y habían comido carne. Yo me manifesté en contra de esta política y alenté a otros a aceptar a los discípulos de Śrīla Svāmī Mahārāja como fidedignos. Les expliqué que la prédica de Śrīla Svāmī Mahārāja a los extranjeros era algo completamente autorizado y que estaba directamente en la línea de Śrī Caitanya Mahāprabhu y nuestro guru-varga. Creo que la mayoría de los Vaiṣṇavas hindúes han aceptado esto ahora.

Durante este primer viaje suyo, Parama-pūjyapāda Śrīla Svāmī Mahārāja vino a visitar a mi Gurudeva, su sannyāsa-guru. Para esa época, la salud de mi Gurudeva estaba débil y él estaba confinado a una cama en Calcuta. Ellos tuvieron una reunión confidencial, la cual fue su última vez juntos en este mundo. Mi Gurudeva estaba extremadamente feliz de ver el servicio de Śrīla Svāmī Mahārāja a su Śrīla Prabhupāda. Él expresó su apreciación y glorificó su extensa labor de prédica, y le prometió cooperar con él. También hablaron sobre un arreglo de mi Gurudeva para una donación de tierra para el futuro templo de Śrīla Svāmī Mahārāja en Māyāpura. Śrīla Bhaktivedānta Trivikrama Mahārāja y Śrīla Bhaktivedānta Vāmana Mahārāja también estuvieron presentes en esa ocasión.

Después de que Gurudeva partiera de este mundo en 1968, Śrīla Svāmī Mahārāja junto con sus discípulos nos enviaron un telegrama de condolencia. Él también le mandó una extensa carta a Śrīla Trivikrama Mahārāja en Navadvīpa. También dio un discurso sobre Śrīla Gurudeva en Seattle, Washington, en la cual narró la historia de cómo le había concedido sannyāsa. Habló de su gran apreciación y cómo él ahora había entrado en la morada de Kṛṣṇa. Nos enteramos tiempo después por algunos de sus discípulos que derramó lágrimas cuando recibió el telegrama informando que nuestro Gurudeva había entrado en nitya-līlā.

En su carta a Śrīla Trivikrama Mahārāja, Śrīla Svāmī Mahārāja le pidió que le enviase una foto de Gurudeva ya que quería ponerla en los altares de sus templos en occidente. Además, me escribió y me pidió que le enviara una imagen de Gurudeva. Recuerdo que en una carta me pidió, “Por favor, envíame una foto de tu Gurudeva para que pueda hacer pintar un retrato para ser puesto junto con nuestra sucesión discipular en todos nuestros templos”.



Mis visitas durante sus últimos días

Śrīla Svāmī Mahārāja estaba muy enfermo, y nuestro Sukhānanda Prabhu le estaba aplicando un masaje naturista con agua del Ganges. Antes de partir para Inglaterra, Sukhānanda Prabhu vino a Vṛndāvana por catorce días para masajearlo, dos horas a la mañana y a la tarde, lo que realmente ayudó a Śrīla Svāmī Mahārāja. Solíamos visitarlo y hablar con él con frecuencia. 

En cierta ocasión, él no había comido o incluso bebido agua por muchos días. Aun así, nos saludó a todos muy afectuosamente, como era su costumbre, y con mucho amor nos ofreció el mahā-prasāda que había sido preparado y ofrecido por sus discípulos. Él nos habló con entusiasmo de cómo sus jóvenes estudiantes estaban tratando de servir a su gurudeva y a Kṛṣṇa. Aunque él no había probado bocado por tanto tiempo, se aseguró que cada uno de nosotros tomáramos prasāda a nuestra total satisfacción.

Algunos hermanos espirituales solían visitarlo también. Akiñcanā Kṛṣṇadāsa Bābājī Mahārāja, Śrīla Vana Mahārāja, Śrīla Bhakti Pramoda Purī Mahārāja, Śrīla Bhakti Vaibhava Purī Mahārāja, Indupati Prabhu (del templo de Śrīla Mādhava Mahārāja), Ānanda Prabhu y muchos otros devotos venían a verlo. Nosotros vinimos varias veces a verlo acompañando de nuestros brahmacārīs como Śeṣaśāyī Prabhu, Śubhānanda Prabhu, Premānanda Prabhu y a veces otros. Hay grabaciones de algunas de estas conversaciones, pero la mayoría de ellas fueron en bengalí o hindi.

Justo antes del mes de Kartika a principios de Octubre, cuando nuestro Vraja Maṇḍala parikramā estaba por iniciarse, Parama-pūjyapāda Śrīla Svāmī Mahārāja envió por mí. Él le pidió a sus sannyāsīs mayores y a muchos otros, “Quiero reunirme con Nārāyaṇa Mahārāja”. Algunos de ellos vinieron a buscarme en auto y me pidieron, “Śrīla Prabhupāda quiere verlo. Venga ahora, por favor”. Yo estaba en el medio del discurso de la tarde a nuestro grupo del parikramā, pero me vine inmediatamente. Cuando llegué a su habitación en el Kṛṣṇa-Balarāma Mandīra, él estaba en silencio. Algunos muchachos estaban cantando el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa, mientras que algunos sannyāsīs y otros discípulos permanecían en silencio. Después de un rato, el abrió sus ojos y con su mirada me indicó que me acercara. Estaba muy entusiasmado antes de su muerte. No, su muerte no— su entrada en el kṛṣṇa-līlā. Él estaba en silencio, pero cuando me vio se puso contento. Los devotos estaban cantando Hare Kṛṣṇa muy suavemente en la melodía especial de Śrīla Svāmī Mahārāja y todos pudieron ver que él no estaba cantando ahora.

Le ofrecí mis praṇāma, śāntya-praṇāma (en pie y en silencio), porque me di cuenta de que no había espacio para ofrecerle praṇāma postrado. Ni bien me vio, dijo, “¡Oh, Nārāyaṇa Mahārāja ha venido!” Él quería que me sentara en su cama y trató de incorporarse, pero yo puse mis manos sobre él y le dije, “Por favor, recuéstese. Yo me sentaré aquí”. Luego, me hizo un gesto para que me acercase y me dijo, “Quiero hablar contigo”. Él quería que me sentara más cerca, por lo que les pidió a algunos discípulos, “Traigan una silla”. Me senté muy cerca de su oído.

Comenzó a llorar con su corazón derretido. Desde lo más profundo de su corazón me dijo, “Nārāyaṇa Mahārāja, ¿podrás disculparme? Siento que hay una razón para que me perdones. En el nombre de la prédica, les he dicho a mis discípulos algunas cosas que tal vez no debería haber dicho. Además, fui duro con mis hermanos espirituales en una carta que después fue reenviada a todos. En esa carta dije que nosotros estábamos predicando mientras que otros no, que ellos eran kaniṣṭhādhikārīs que no predicaban sino que permanecían ociosos. Dije que ninguno de los Gauḍīya Vaiṣṇavas me ayudó, que ellos solo tomaban mahā-prasādam y dormían”. 

En este momento, muchos de sus discípulos sannyāsīs estaban observando. Sus palabras y humores implicaban tantas cosas sobre cómo él había querido alentar a sus jóvenes estudiantes. Del mismo modo en el que somos cuidadosos con los bebés, él debió a veces instruir a algunos de ellos que no se mezclaran con sus hermanos espirituales y otros Gauḍīya Vaiṣṇavas. Para evitarles a sus principiantes la confusión y la perturbación, él les decía a veces que no visitaran ningún otro lugar. Una de las razones fue que algunos de sus hermanos espirituales habían actuado equivocadamente. Además, sus discípulos no entendían la modalidad hindú de las intenciones sutiles e indirectas; y él no quería que ellos perdieran la confianza debido a las críticas de otros Vaiṣṇavas hindúes que no habían entendido la sensibilidad de los devotos occidentales y su modo de entrenarlos.

Śrīla Svāmī Mahārāja había sido miembro de la Gauḍīya Māṭha por un largo tiempo y conocía las regulaciones y el siddhānta, pero no podía enseñarles todo a todos sus discípulos en tan pocos años. Él había estado cultivando muchos Vaiṣṇavas occidentales de diferentes países, pero estos carecían de nuestra cultura védica y sadācāra (hábitos devocionales). Él les había instruido a sus jóvenes discípulos evitar a otros Vaiṣṇavas simplemente para protegerlos del desaliento. Él solía decir, “Si bien no están completamente entrenados, su actitud devocional es muy buena. Oro a Guru Mahārāja y al rūpānuga-guru-varga que los bendigan. Śrī Caitanya Mahāprabhu, Śrī Nityānanda Prabhu y Śrī Baladeva Prabhu seguramente les darán su misericordia”.

Śrīla Svāmī Mahārāja estaba recordando todas estas cosas y ahora me estaba pidiendo, “Por favor, diles a los otros Vaiṣṇavas que he cometido esta ofensa y que por favor me perdonen. Siento tanta pena por esto”. Yo le respondí, “Usted es mi śikṣā-guru y un Vaiṣṇava puro, y sé que usted no puede hacer nada que no esté en la línea del bhakti. Creo que ha hecho todas estas cosas con el único propósito de servir a su Gurudeva y a Caitanya Mahāprabhu. Todos nosotros estamos endeudados con usted, no hay duda. Nosotros conocemos la predicción, pṛthivīte āche yata nagarādi grāma. Usted ha hecho un milagro —ha difundido Sus glorias por doquier. No creo que usted haya hecho algo errado, por lo no hay razón para que se excuse. Sin embargo, voy a pasarles su mensaje a los Vaiṣṇavas mayores. Usted es mi śikṣā-guru; cualquier instrucción que me dé, la seguiré con sinceridad absoluta”.

Las lágrimas caían suavemente de sus ojos. Él estaba actuando tan humildemente, como si no fuese un buen Vaiṣṇava, aunque verdaderamente era como Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura y Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura. “Śrī Śrīmad Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura…”, prosiguió, “ordenó que todos nosotros predicásemos en Europa y en América. Ese fue su gran deseo. Su otro deseo fue que todos trabajáramos y predicáramos juntos. No desperdicié un solo momento. Hice lo mejor que pude y he sido exitoso en cierta medida”. Su voz se entrecortaba por la emoción mientras seguía hablando. “Si podemos trabajar conjuntamente, este movimiento de saṅkīrtana tiene grandes posibilidades, como declaró Śrī Caitanya Mahāprabhu”.

“Quiero que ayudes a  cuidar a mis discípulos”, dijo luego. “Quiero que sean devotos buenos y calificados. Si ellos vienen a ti, por favor, cuídalos”. Muchos de sus discípulos estaban cerca, por lo que me dijo suavemente en bengalí, “Cuando fui a occidente, capturé muchos monos con mi red. Realmente, ellos son muy expertos en pelearse entre ellos como monos. Todavía son muy jóvenes y necesitan entrenamiento. Por lo tanto, te pido que después de mi partida los ayudes en todo sentido”.

Considerando las implicaciones de esta orden de mi śikṣā-guru, titubeé. Él tomó mis dos manos con las suyas, miró profundamente en mis ojos y me pidió que le prometiese que ayudaría. Por lo tanto, accedí. “Prometo que de acuerdo con mi capacidad y mi bhaktisiddhānta-tattva, siempre voy a estar dispuesto a ayudarlos tal como usted lo requiere”.

Luego le dije, “Quiero decirles algo a todos ellos”. Śrīla Svāmī Mahārāja se sintió inspirado inmediatamente y se dirigió a todos, “Oh, acérquense todos y escuchen a Nārāyaṇa Mahārāja. Graben en sus corazones lo que él va a decirles”.

“No piensen que Śrīla Svāmī Mahārāja se está yendo de este mundo,” me dirigí a todos. “Gurudeva es eterno. Ustedes son afortunados de tener tal guru y Vaiṣṇava fidedigno. Todos deberían difundir su misión cada vez con más entusiasmo. Si ustedes están tras logros materiales, se encontrarán peleándose por un nombre, fama, y ganancia mundanos. No estarán siguiendo sus enseñanzas ni su misión y estarán actuando equivocadamente. Por lo tanto, no persigan su propio bienestar. Abandonen todas esas cosas. Para servir a Śrīla Svāmī Mahārāja y predicar su misión, deberán estar unidos con todos los devotos. No riñan con otros por pequeñeces. No echen a nadie de esta misión por faltas menores. Traten de comportarse como amigos, con hermandad… y luego podrán predicar. Si ustedes tienen dificultades con alguna de estas cosas, entonces, tal como Śrīla Svāmī Mahārāja me lo ha requerido, pueden venir a verme, y yo trataré de ayudarlos de todo corazón”.

Todos me escucharon, y esto fue grabado en un casette. Śrīla Svāmī Mahārāja giró su cabeza lentamente, mirando a todos los devotos que se habían acercado. Lentamente levantó su mano, como llamando la atención de todos, y dijo, “Escuchen a Nārāyaṇa Mahārāja. No peleen entre ustedes. He dado todas las instrucciones en mis libros”. Lentamente bajó su mano y me dijo, “Te ruego que pongas en samādhi con tus propias manos. No quiero tomar samādhi de nadie más. Creo que eres la persona indicada. Después de mi samādhi, haz los arreglos para la celebración de mi festival mahotsava de separación. Debes darle algo de dinero a los siete templos de Vṛndāvana y a todas las Gauḍīya māṭhas. Depende di ti cuánto —201, 1001 rupias— de acuerdo con tu juicio, lo que tú recomiendes. Todos ellos deberían oír estas instrucciones y hacer los arreglos para pagar. Haz los arreglos también para un mahotsava en Mathurā e invita a todos los Vaiṣṇavas mayores al banquete. Invita también a todos los Vaiṣṇavas de Vṛndāvana. Haz esto por mí. Y te pido nuevamente que siempre ayudes a mis devotos”.



Su divina partida

Cuando arribamos en esas horas finales el 14 de Noviembre, él ya no hablaba. Sentí en ese momento al ver su rostro que estaba absorto recordando los pasatiempos de Kṛṣṇa en Vṛndāvana. Pienso que fue una gran misericordia directamente de Kṛṣṇa porque él había servido a Rādhā-Kṛṣṇa toda su vida. Por esa razón especial, la absorción en Kṛṣṇa estaba allí. Sumergido en ese trance, sus ojos estaban cerrados y ciertos síntomas especiales se habían manifestado. Era una escena conmovedora. No sentía dolores, no había distracciones. En ese momento, su boca era muy hermosa, como una rosa floreciente, como un loto.

Estos son signos de una gran personalidad. Otros estarían llorando, “¡Me estoy muriendo! ¡Me estoy muriendo!”, y sus rostros se verían muy feos. Sin embargo, este no era el caso. Él era como una hermosa flor de loto. Yo sabía lo que él estaba haciendo. Yo había visto a otros también, incluso mi Gurudeva, entrar en aprakaṭa-līlā (los pasatiempos eternos de Kṛṣṇa). Había visto a Pūjyapāda Anaṅga-mohana Brahmacārī, Śrīla Jagannātha Bābājī Mahārāja (un discípulo de Śrīla Bhaktisiddhānta Prabhupāda), Śrīla Narasiṁha Mahārāja, y Śrīla Padmanābha Mahārāja. Yo había visto partir a muchos devotos, por lo que podía juzgar qué estaba ocurriendo. Ellos exclamaban, “¡Kṛṣṇa, Kṛṣṇa!” y “¡Rādhe, Rādhe!”. Hay signos particulares que se hacen visibles en ese momento, los cuales demuestran que alguien está recordando a Kṛṣṇa, signos que Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja estaba exhibiendo. 

  Él era muy hermoso y muy exaltado. No había signos de dolor o apego al cuerpo ni nada por el estilo. Ya no estaba ansioso por sus discípulos ni por ninguna de las cosas externas que él había establecido en su movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. No había nada más, solo el recuerdo de Kṛṣṇa.

Nuestros brahmacārīs estaban cantando bhajanas suavemente. En este momento, pude ver que él estaba completamente satisfecho, por lo que yo me sentí plenamente satisfecho también. Supe entonces que él partiría muy pronto, pero no había signos de cuándo. Podía irse ahora o en un tiempo muy breve. En estado de conciencia externa, él había hablado antes conmigo, pero no me había pedido que me quedara. Yo no tenía apuro, pero estaba pensando que después que yo saliera para Mathurā, él entraría en nitya-līlā. Salimos hacia Mathurā y unas horas después nos informaron que él había partido.

Regresamos pronto al Kṛṣṇa-Balarāma Mandīra e hicimos todos los arreglos para su mahotsava. De acuerdo con sus deseos, lo llevamos en procesión a todas las Deidades importantes de Vṛndāvana. Había muchos de sus discípulos y otras personas cantando en esa procesión, y todos los Vrajavāsīs salían a la calle para honrarlo. Después, preparé su cuerpo. Escribí unos mantras especiales sobre su pecho y frente con tilaka. Usé sal para su cuerpo y luego, siguiendo los procedimientos Vaiṣṇavas apropiados, puse su cuerpo trascendental en samādhi con mis propias manos.



Mi mensaje es uno con el suyo

A veces a algunos les parece que hablo ciertas cosas que Śrīla Svāmī Mahārāja nunca ha dicho. Cuando una semilla es plantada, naturalmente crecerá y se desarrollará como un árbol con ramas. ¿No están estas ramas incluidas en la semilla original? ¿O acaso provienen de alguna otra parte? Porque se trata de un árbol, todas sus partes se manifestarán naturalmente; todas ellas están ocultas en la semilla. Śrīla Svāmī Mahārāja ha escrito todo en sus libros. Yo no estoy diciendo nada nuevo. Todo lo que yo hablo viene directa y exclusivamente de las literaturas auténticas de nuestros ācāryas. Yo también trato de dar ejemplos de los significados de Śrīla Svāmī Mahārāja, en sus propias palabras.

El árbol ciertamente crecerá. Aparecerán hojas nuevas y ese mismo árbol dará más y más sombra. A medida que regamos el árbol, irán apareciendo nuevas flores y frutos; eso es seguro. El proceso de regado es oír, cantar y recordar hari-kathā.

Parama Pūjyapāda Śrīla Svāmī Mahārāja ha plantado muchas semillas de bhakti. Algunas semillas están brotando, algunas creciendo, en tanto que otras han producido plantas con hojas —dos, cuatro, seis hojas o más. Algunos sannyāsīs están abandonando el voto de sannyāsa, muchos devotos sinceros se están sintiendo desconectados y descorazonados. Estas enredaderas que Śrīla Svāmī Mahārāja ha plantado necesitan que se las rieguen. 

Un Vaiṣṇava nunca puede ser exactamente igual a otro. Todos los detalles de la expresión no pueden ser idénticos. Debe haber alguna diferencia. Śrī Nityānanda Prabhu y Śrī Caitanya Mahāprabhu no son exactamente iguales. Śrīla Rūpa Gosvāmī y Śrīla Sanātana Gosvāmī están en la misma línea, pero no son completamente iguales. Las hojas de cualquier árbol, como el de mango, no son todas iguales; deber haber alguna diferencia. Todos nosotros estamos en la familia de Śrī Caitanya Mahāprabhu y, por lo tanto, incluidos en el mismo árbol. No se puede decir que hay una diferencia real entre nosotros ya que estamos en el mismo árbol discipular fidedigno.

Nunca estuve interesado en tener muchos seguidores ni quería iniciar discípulos. Por mucho tiempo, he estado activo como śikṣā-guru para los devotos de la Gauḍīya Vedānta Samiti. De manera similar, quiero ofrecer śikṣā a todo aquel que esté interesado.

Ahora he aceptado discípulos dīkṣā occidentales, si bien mi intención original era ayudar a todos a que se fortalecieran mediante śikṣā. Quiero que los devotos se beneficien con el śikṣā de los Vaiṣṇavas autorizados. Quiero que todos avancen en la conciencia de Kṛṣṇa, que sientan amor y afecto los unos por los otros y por todos los Vaiṣṇavas. Quiero ver que el movimiento de Śrīla Svāmī Mahārāja se vuelva fuerte y saludable.

Śrīla Śrīdhara Mahārāja trató de ayudar de la misma manera porque a él también se lo pidió Śrīla Svāmī Mahārāja. Él nunca llamó a los devotos o trató de crear disturbios. Muchos se sintieron atraídos y vinieron a escuchar su hari-kathā. Nosotros estamos hablando hari-kathā aquí, y así vienen muchos devotos sedientos de ayuda. El concepto y siddhānta de śikṣā-guru y guru-tattva todavía no ha sido ampliamente entendido y aceptado. El śikṣā-guru no compite con el dīkṣā-guru, sino que él asiste a los devotos en fortalecer su relación con su dīkṣā-guru y en entender y llevar a cabo las conclusiones de su dīkṣā-guru. Estoy obligado a servir a Śrīla Svāmī Mahārāja porque él no solo es mi śikṣā-guru sino porque es además mi amigo íntimo.

La orden de Śrīla Svāmī Mahārāja para mí fue que ayudara a sus devotos. Si lo obedezco a él, tal vez esté desobedeciendo a otros. En cualquier caso, inclusive si todo el mundo se me opone, yo estaré en el otro lado, tratando de obedecerlo. Solo quiero enseñar lo que es bhakti puro en la línea de Śrīla Rūpa Gosvāmī y de todos nuestros ācāryas hasta Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja.

Quiero ser bienvenido en sus templos, donde él ejecutó sus pasatiempos. Quiero tomar el polvo de sus pues, ofrecer mis respetos y especialmente adorar en el lugar de su samādhi, llevado a cabo por mis propias manos. Mi corazón y mis brazos están abiertos, y mi puerta también lo está para todos. Mi intención es ayudar a quienquiera venga a mí a establecer un hermoso templo en su corazón, donde Śrī Śrī Rādhā-Kṛṣṇa puedan ser servidos.

Yo oro a los pies de loto de mi dīkṣā Gurudeva, Śrīla Bhakti Prajñāna Keśava Gosvāmī Mahārāja, y a los pies de loto de mi śikṣā-guru y priya-bandhu, Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja, que ellos derramen su misericordia sobre todos ustedes y sobre mí también. Si después de otorgarles a todos ustedes su misericordia queda algo, entonces ellos pueden darme algo a mí también. Desde mi corazón, me importan todos sus seguidores que están tratando de cumplir sus órdenes y difundir la conciencia de Kṛṣṇa. Les imploro a todos los Vaiṣṇavas que sean compasivos con mi intento de servir los pies de loto y la misión de nuestro amado Śrīla Svāmī Mahārāja, quien muy bondadosamente me ha dado la oportunidad de servirlo. Ofrezco puṣpāñjali a sus pies de loto de todo corazón.


 Traducción al español: Amrtananda das

Publicado con la autorización expresa de 

Sripad Bhaktivedanta Madhava Maharaja

 

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